viernes, 9 de enero de 2009

Simplemente persona



Despues de leer muchos post y comentarios sobre la heterosexualidad y la homosexualidad, he tenido varios momentos de reflexión sobre estos temas que me gustaria compartir.


Historicamente la comunidad LGTB ha mantenido y mantiene una lucha constante por sumar derechos en una lista más que escasa, debido a grupos de heterosexuales en contra que luchan por "el mantenimiento de la especie". Es muy triste el argumento, pero es así. Por desgracia siempre se ha considerado a esta comunidad como un grupo de locos, raros, extraños, antinaturales y demás descalificativos que ofenden a muchisimas personas. Y todo esto sin contar con las lindezas que se nos lanzan desde sectores de ultraderecha o desde la mismisima iglesia católica (¿la iglesia de todos?). Pero la iglesia es harina de otro costal, a la que también tengo reservada un post para el futuro.


Mis reflexiones giran en torno a la consecución de derechos y a cómo se plantea a la sociedad. Lo que me resulta realmente ofensivo, no como lesbiana, sino como persona, es el hecho de que se luche por los "derechos de un colectivo". Yo no me considero un colectivo, yo me considero una persona que, por una cuestion de sexualidad, se ve privada de derechos fundamentales que otros ciudadanos si tienen. Es decir, que prima nuestra condición sexual sobre nuestra condición de humanos y de personas de una sociedad. No se si me estoy explicando con claridad.


¿Porque me condiciona el hecho de que me gusten las mujeres? Ante todo soy persona, un ser humano al que le han privado de parte de su libertad por una cuestion de orden menor. Creo que si se hiciera un planteamiento distinto de la sexualidad, sin establecer diferencias entre heteros y homos, ganaríamos la batalla más importante de todas. Los derechos deben estar planteados para la gente en general, no para heterosexuales y homosexuales en particular. Si la sexualidad se tratase como algo secundario, primando el hecho de ser humano, no estariamos sujetos a descalificaciones por nuestra tendencia sexual.


Pero para poder llegar a este planteamiento debemos despojarnos de las concepciones tradicionales y conservadoras impuestas por planteamientos cristianos y de moral católica. Nos guste o no, el ser humano ha estado marcado en todas las épocas por la religón y aún hoy nos cuesta abrirnos a otros estilos de vida que no se rigen por la moralidad cristiana. Creo que el quid de la cuestion es ese, despojarnos de la moralidad religiosa y encaminarnos hacia una moral democrática, para todas las personas.


Son múltiples las ideas que me asaltan y los debates interiores que me planteo respecto a este tema, tantas que no soy capaz de expresarlas todas con claridad. No se que pensareis respecto a este tema, pero a mi me ronda por la cabeza día sí y día también. Solo espero que entre todos hagamos una sociedad más abierta y justa, que mire por todos sus individuos sin tener en cuenta la sexualidad, ni ninguna otra condición, como motivo de discriminación.

De momento......seguire pensando y debatiendo el tema

2 comentarios:

AlbaySusana dijo...

El problema es que a la mayoría de la gente le asusta lo diferente y por eso lo rechazan. No pasa sólo con la orientación sexual, si no con muchos otros aspectos de la vida.
El miedo... siempre el miedo...creo que ése es el mayor freno a la felicidad...

Mireia dijo...

desgraciadamente ya sea por la sexualidad, color de piel, creencia religiosa se sigue y seguirá discriminando, porque se sale de la norma establecida (quién coño la estableció? no sólo la iglesia...).
Así que es cierto que hay que luchar por unos derechos que por el hecho de ser hetero ya te vienen dados de serie. Como personas, pero como nos une esta lucha, hay que incluirse forzosamente en el "colectivo"